"Cambiamos de año pero no cambia el tiempo..."
Decían en las noticias hoy, antes de dar paso a la sección del tiempo. Sí, es cierto, tal vez no cambie el tiempo -no tiene pinta-, pero es que tampoco cambiarán muchas de las cosas de nuestro alrededor...
El espacio entre el año que sale y el que entra es tan corto como la última uva, como el tiempo que tarda el sonido de la última campanada en apagarse. No existe, ni siquiera, un espacio de un segundo en el cual puedas pararte a mirar cómo fue aquel año que ya se ha ido y admirar el año que va a empezar, antes de zambullirnos en él. La vida nos obliga a un cambio rápido, tan continuo que, inevitablemente, nos hará ver que las sensaciones del nuevo año son bastante parecidas a la del año que imperaba en el segundo anterior... Pero es que no es importante ese segundo, la última campanada no es más importante que una que suene en medio de una calurosa tarde de verano, o aquella otra, en una fresca mañana de marzo.
Lo que diferencia este momento del resto de campanadas de nuestro discurrir es ese vistazo atrás de unos momentos antes, son los deseos para el año nuevo, es, en definitiva, una nueva oportunidad para aquellos sueños a realizar que se nos quedaron en el tintero, y para otros que no nos habíamos planteado pero que estaban ahí, dentro de nosotros. El empezar de nuevo, aunque todo siga igual y el tiempo no vaya a cambiar mañana, nos renueva como personas. Me gustaría repasar la lista de todo aquello que me propuse hace ahora un año, repetir en voz alta todos mi deseos y ver cuán bueno he sido; pero sé que, si realmente hubo algo que no cumplí, fue por poco, y que me puedo permitir dejarlo para el año siguiente. ¡Qué más darán los dos mil tal, si las ganas de crecer siguen estando intactas! ¡Qué más darán, si se es capaz de mantener tantos buenos deseos a lo largo del año, y a lo largo del conjunto de años al que solemos llamar vida!
Sólo deseo tener tantas ganas como tuve hace un año, como tuve ayer y he tenido hoy mismo, de que el año en el que vivo sea el mejor de todos.
Ahora queda celebrar que hemos podido renovar ese compromiso... por un año más.
Feliz año 2009.
Mecano - Un año más










