Sigo necesitando salir y ver mundo, encontrarme de nuevo con ellos -qué más da si son cinco o veinte, son ellos-; sigo necesitando pisar la calle bien fuerte, al son de la música de aquella discoteca a la que también acudíamos durante el curso, o quizá con el ritmo de esas casetas de feria, de esas sevillanas... sin olvidarse del suave tacto de la arena, cuando nos tumbamos sobre las toallas y hablamos, nos bañamos y así seguimos hasta que vemos amanecer... Sigo, efectivamente, necesitado del contacto con vosotros, al margen de planos y proyectos, al margen de ensayos y conciertos y, también, sin el peso que supone saber que no nos vemos tanto como desearíamos.
Quiero terminar los proyectos empezados, aquellos que dejé en la mitad, y comenzar otros tantos que también dejaré sin acabar, pero ¿y qué?... ahora es el tiempo de estas cosas. Estoy falto de espetos de sardina, de tardes en el Tívoli, de ir andando al río, de mañanas de playa, a diario, de paletas y balones, de nuestros viajes por el mundo, de aquella piscina a la que solíamos ir. Porque todavía digo siendo un niño en esto de los veranos.
Busco, al fin, todo aquello que no logré hacer antes en mi vida. Busco esas nuevas experiencias, ansío llegar a buen puerto. Y seguir recorriendo ese camino, ¡ay!, bendita senda. Que recorro con paso firme mientras pienso que hoy, hace justo un año, mis pies me llevaron a otro, a la catedral de Santiago, cuántas metas como esa me quedarán por cruzar.
En todo eso, éste es mi verano.
Me voy a dejar de tonterías, sí. De pensar que no todo debe siempre salir bien, ¡claro que lo hará! Porque este es de nuevo mi verano. De deprimirme porque miren a otro lado, de sentirme tonto por creer que todo será fácil y que irá como la seda, claro que no. Pero... ¿y qué?, ¿qué tiene eso que ver? A cosas peores nos hemos enfrentado. De pensar que esto sólo... ¡no! Éste es mi verano.
Y cruzaré, como cada año, la barrera de mi tiempo; volveré a tener un año más, como -¡también!- cada año de mi vida y el reloj de mi existencia acompañará esa subida, ese cambio que supone este verano. Sí, parece que está hecho a sí con algún tipo de intención; ¿hay algo más bonito?
Bonito es mi verano y bonito quiero que sea. Sigo queriéndolo, como cuando lo empecé, hace ya dos semanas...



2 comentarios:
Sí! hacía un año que pisamos aquella ciudad tan esperada, hace un año que vimos ese tan ansiado cartel "SANTIAGO DE COMPOSTELA!"
Madre mía cuantas fotos nos echamos con un puto cartel eh! xDD
Este año lo repetiremos, pero sta vez de fiesta en fiesta y de playa en playa...
SOLO DOS DIAS PEQEÑO!!! :) :)
TeQiieropexá!
Hasta mañanaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!! :)
Publicar un comentario en la entrada