Cerca puede ser Málaga o no.
Si me encuentro en el bus a una de esas personas a las que es necesario saludar, con las que sería preciso hablar pero imposible establecer una conversación de más de veinte segundos... tal vez la persona que vive más cerca de mi calle, por qué no... pienso 'buah, qué lejos estamos'. Compartimos cierto espacio dentro de aquel autobús pero no alma.
Pero es que si me la encuentro a ella en uno de los autobuses azulitos de la Ciudad del Paraíso... -Málaga, ¿eh? :)- ¡el autobús se desmonta del chillido que pego!
Todo esto tiene como fin dar a conocer que, efectivamente, ella está cerca esté donde esté. Y que la quiero más que a miles de personitas que pululan por mi ciudad y que tal vez conozca de antes, tal vez no... quizá porque nunca, en la mayoría de los casos, habré compartido con ellos y ellas tantos momentos como con la murcianica, momentos de esos especiales, me refiero.
Y la gente querrá preguntarte que cómo puede ser posible que hayamos vivido tanto pese a estar tan lejos; a mí ya me lo hacen, axa, pero cada vez menos, porque se han enterado de lo mucho que nos gusta viajar... y que lo de encontrarnos cuando yo vengo de comprar el pan y tu vas a sacar al perro no es posible más que nos pese; pero lo sabemos compensar muy bien con nuestras saliditas, tan planificadas como poco fidelignas a dichos plannings a la postre, pero intensas en todos los casos y llenas de vivencias...
Sí, nos vamos por ahí y entonces es cuando te veo, como te vi en Madrid un par de veces, luego en el Camino, en Valencia y también en Barcelona. Y como espero verte algún día por Málaga o por Murcia, ¡por qué no! En esos momentos, cuando dos becarios se unen en nombre del pasarlo bien, del desfase, de la amistad tan lejana y cercana al mismo tiempo... pienso que el resto de España no debería dedicarse a nada más que no fuera mirarnos, pues nosotros estamos dándoles una lección.
A los que pueden tener un amigo en cada esquina y no lo tienen, pero es que tampoco lo buscan; yo ¡ja!, tampoco los tengo a miles, pero a los que he tenido la gran dicha de encontrar en mi camino -nunca mejor dicho- deseo conservarlos para la eternidad. ¡Sí, quiero mucho a mi murciana! Y es murciana de Murcia, sí, de allá lejos, ¿pero qué? Cuando hablo por teléfono contigo o me comunico de cualquier manera estás escondida en el rincón más malagueño de la casa más malagueña de Málaga, como malagueña puede ser la esquinita más recóndita de mi corazón.
No son ánimos de ponernos sensibles, pero es que en éstas es cuando me pongo a enumerar mentalmente acontecimientos, como a nosotros nos gusta, para seguir teniendo la certeza de que vale la pena seguir con esto...
Poca gente por aquí sabe eso de que los mosquitos tigre son capaces de deformar pies, que los barcos tienen una curiosa distribución interior por la cual al hombre le toca siempre dormir espatarrado aunque sea poco peligroso -xD- o que para mandar allí una carta tienes que poner "Club Marítimo -en catalán mejor ^^-, primer muelle todo recto, caja verde a la derecha"... Tal vez ninguno conozca la cantidad de listas a las que fuimos apuntados, ninguno tenga noticias del Cacaolat, nadie sepa que es posible montar un espectáculo alternativo flamenco en pleno Port Aventura, con el ritmico ese que me enseñaste -"Un-dos, un-dos-tres, cuatro-cinco-seis, siete-ocho-nueve-diez"-... Ninguno se habrá desesperado con vuestra lentitud, no, y al rato hacer el longui un poco y casi perder el tren -je-; nadie sabrá qué es el Majestic ni si tiene puerta o no -últimamente creo que le falla-...
Porque esos momentos son nuestros y no de nadie más, aunque todo el mundo nos estuviera mirando. Porque destacamos, allá donde vamos, no podemos evitarlo. Por eso sigo buscando estar contigo, sigo deseando verte otra vez y no puedo más que alegrarme al saber que, aunque nos cueste ponernos de acuerdo, iremos a Madrid a darlo todo, otra vez, y las que hagan falta.
España volverá a mirarnos con envidia, cada uno desde su sofá donde sólo el mando está al alcance, y nosotros volveremos a dar una lección de cómo hacerlo. Nos gusta. Y yo, por lo menos, lo necesito con regularidad.
Hoy -ahora- cumples 19 años y recuerdo que te conocí con un par menos. Si me dejas te felicitaré la veintena y todos los que caigan, cuantos más mejor. Entonces tendremos el doble de cosas que recordar, el triple de cosas de qué reirnos, diez veces más fotos y muchas cosas que contarnos...
Felicidades, axa.
Que cumplas muchos más aquí, cerquita mía.
Y eso, que te quiero pexá...






